jueves, 4 de abril de 2013

Natalia Rozenblum

.

 
Si te vas, 
llevate tu ropa, 
esos platos de tu abuela
de reborde dorado
-que no sirven ni para el microondas- 
el parlante enorme 
que ocupa un tercio de pared
-y nunca encendés-;
si te vas, 
llevate tus mañas de obsesivo, 
tu orden superficial
-tu ficción-
el olor que arrastrás 
al moverte, ese libro dedicado 
por tu ex 
-que encontré y nunca te dije-; 
si te vas, 
llevate el sillón, 
aunque me guste
-aunque esté hundido en la mitad
como dos pendientes
igual que nosotros-
el destornillador de los domingos 
el martillo de los domingos
el taladro de los domingos
y mis ganas 
de que no te vayas.





Hagamos el amor en una playa
de estacionamiento
de un shopping
conocido.
pongamos el parasol
que nos dieron el verano pasado
en el balneario de santa teresita
o mar del tuyú.
hagámoslo en tu asiento
así mi cola rebota
contra el volante;
hagámoslo atrás
así nos caemos
sobre la alfombra
y nos reímos
hasta que llegue el guardia
golpee la ventanilla
y vos le digas
Sí, señor, qué desea
con tu cara sinvergüenza 
con tu cuerpo
sin ropa.





La lluvia te resbala
igual que yo.
y a mí me pesa tanto
la ropa
mojada.





Hagamos una ola
y después 
un mar.





Busco pájaros en tu sweater
para poder tocarte
mucho.
los cuento
y te digo
mirá, un mirlo
aunque no tenga idea
si es un mirlo
una paloma
una ratita con alas.






Creo que me levanté una mina
en un bar,
era pecosa
y estaba bastante buena.
blanca,
por supuesto,
co
n el pelo lacio
bien cortado.
tenía el culo contenido
en el pantalón
y yo pensaba lo que haría
con ese culo
cualquier tipo,
o yo,
quizás.
dejó un papel abollado
en su mesa
justo detrás de mí.
esperé
que los mozos se ocuparan
en la televisión
para agarrarlo y leer
lo que me había escrito.
nada que ver.



Bio: Nació en 1984 en la ciudad de Buenos Aires. Estudió filosofía. Hace casi 5 años que dicta  talleres de escritura creativa y es muy feliz, también es fana del ping pong.




miércoles, 6 de marzo de 2013

Celeste Diéguez


Los fragmentos en cursiva pertenecen al Manifiesto Comunista, texto compuesto por Carlos Marx y Federico Engels en 1848



un espectro
se cierne sobre europa
contra este
han conjurado en santa jauria todas
las potencias el papa y el zar
los radicales y polizontes

contra este y su oeste han cernido conjurado estos
aquellos
santa jauria despendejada belfast
dentella destellos chapas vacias
pinzas inmobiliarias
todas las potencias
amontonada montonera
bigote falso radio operador
espia.

los horizontes se han redistribuido
los bordes
camarada herr profesor
no es tan facil hoy mensurar
de donde esta viniendo la santa
la jauria
el tropel del oropel
de estancia y papua los radicales
zalema ¿ azar? la ultraderecha
y la policia federal
de espolon y boca abierta.






y el espectro de diente
cariacontecido de epilepte baba
de paco engendrado en pestilente prole patria
pus de la poderida infeccionante patria
patre que escalpe escinde descuaja
persigue
en patota nocturna a las zarandeadas esquirlas de su radiante bomba
latino liberal.

todas las potencias mediaticas medeas
todos los tubos fluorestaticos de alta tension tiritantes
babean de esponsores multiplicarios arghhh
empujan sonrientes la ficha del borde
caemonos arrastrando el integro mantel
desintegrados.

y los medios las vedettes
los conductores la ultraderecha los social democratas
los comerciantes la policia el ejercito
los represores las modelos los secuestradores
los dueños de casas de fin de semana los veraneantes
los jueces los dueños de casas los intelectuales los colectiveros
los docentes los cantantes de rock las vecinas los bienpensantes
los politicos los gobernantes
los periodistas serios
los porteños
los dueños de casa.


(Fragmento de La Capital , Editorial Vox, 2012)







No hay vida en las islas

Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar



no hay vida en las islas



i m only kelpers
in the sea
in the beach warm
in the Loneliness
soy un kelper solitario
en el mar
en la playa templada
en la Soledad
de las islas
figuras
desfiguradas
saltando arrastrándose parapetados
entre los medanos
empozados en salitre
corren se agachan toman posición
ordenes que aun resuenan confundibles con los gritos de las aves
gaviotas cormoranes viento
que aun no ha terminado de
desgrabar.

no hay vida en las islas
todo es una maqueta.

soy un kelper
mi vida es tan sola
he soñado tanto con un amigo cariñoso
que llegara desde lejos
tal vez
desde ese lado
del mar
a almorzar conmigo
hacer largas caminatas por la escollera
conversando amenamente de los clásicos
para luego despedirnos
fraternales
en el embarcadero
mientras arreglamos la próxima visita.



no hay vida en las islas
son solo ruidos en la habitación de al lado.



miro, pienso la única palabra
kelpers
sola en una costa
la soledad se construye por capas
¿la soledad es algo que transcurre?
o es una isla?
solo soy
un kelper
parado sobre la aurora boreal
que alguien imaginó para mi



los kelpers miran
el barco acercándose
quienes son nosotros?
se puede vivir encima de los muertos
de sus muertos?
se puede desarrollar
una vida?
pensando en los muertos?
todas las civilizaciones asientan sus hogares
sobre viejos cementerios
es posible levantar la vida digo sobre la vida de estos muertos?



no hay vida en las islas
cosas que caen de aviones.





quien respeta códigos en una guerra?
no nosotros
muertos extendidos sobre la roca
desnudos colgando del acantilado
picoteados sus organos por gaviotas y cormoranes
besados por los peces de agua fria
globulos de plancton fosforescente
una brillante marea fuerte aérea
maternas algas habrán envuelto
tenido dulcemente piedad mecido
sus cuerpos lastimados
cauterizando blanqueando
las heridas eléctricas con luces secretas
con suaves bálsamos salinos
las corrientes profundas los vientos salmodiando
las glorias de sus batallas
la belleza inútil de los bronces hundidos
las perdidas perlas
pútrido miasma de pajarracos y peces
banderas
bengalas boreales
señales aquí aquí
remediando
este vaciamiento este baldío
todo este sur
que ha quedado ahora que el agua se retira
que ha quedado en la playa
que picotean los últimos pájaros de la carroña?





eso hay bajo sus cruces
debajo a dos palmos bajo la grava
cuerpos falsos moldes modelados con algas y conchilla
textura embalsamada de gaviota
no están
j j l
jorge julio lopez
John Ward
nn
kelper
nunca estuvieron aquí

somos kelpers
aun hoy encontramos
nuestros hijos al jugar
granadas que nunca explotarían
ni al percutirlas con ideología
con método
trozos de una civilización lejana
previa
a nuestro blanco neblinoso pasado de kelpers
aquí no crece nada de todos modos



de que viven los kelpers?
de algas y té en hebras
cortado con crema
y /o limón
nunca juntos eso si
la leche se cuajaría
al entrar en contacto con el ácido



no hay vida en las islas
¿adónde va la gente sola?

soy kelper que es decir mucho
quien se acuerda ahora de mi
quien soñó mi nombre
mi rostro de kelper
quién imagina esta resolución
quién imagino la lancha una vez al mes
quién imagino que vendrían acá, mas tarde
con pañuelos a postrarse
frente a las cruces
que encalamos mi hijo y yo
en una changa de kelper
mirarlos con un poco de compasión y hastío
si , tedio
ganas de volver a casa junto al fuego
con el té caliente en el tazón
con el pastel de algas
de cabecitas de gaviotas
me gusta ver como se esconde el sol
tras su manto de neblina.






Hay carnada



El mejunje que esta cociéndose en el pleamar de la avenida en el limo del riachuelo en el hoyuelo alimado del espeso raudal demigratorio mohín? velvet vendrás, arrinconando a guascazos coloridos de tanto dolor perpetuo de arrime y almíbar en ajenado don que se dormita y se preña en cada barrial jangada hacia la fría mortaja del envase

El amaine amansado de mi aherrojar la pelambre puede ser rosedal o tala puntito de reflexión ensementado yergue la estepa pamparia mama como alunado la siega la ciega como una rodada desgana hacia la planicie plena permeable de cenizas y arbustos tallados en lava y vinagre que ignea arde bajo el aceite de yodo

Espera pasa acompasada de pudrida floresta que suelta abejas engarzándolas una por una en las polvorientas moras rotas ya por ese pico previsor que no perdona verano sin quitar en certero tajo el himen dulce dulce y repetible de la primera pimienta pulpa virgen del seto avemaría de la re construcción explora el germen la pus el calor la benevolencia incolora casi una lactancia

Esmalte barniz del puro palo falo flauta pulida que revuelve lomito empañado de ajíes croquis de parrilla principal aparcada al costado inicial del domingo noviando con la garúa que hace brotar nuestras branqueas reverdecidas con crujiente piel carnosa estreno del verano soñándose grandes peces y entre los sarpullidos rascarnos allí donde nos gustaría que pique algo y alentador nos dorase la torta de volver a agarrar la mano que se soltó entonces

El tallo el tallo y una costra de lo que era se va comiendo solita erosionada re quebrajada y requebrada por la salud mental terapéutica milhojas peluda que frota y saca químicos de nuestra espalda arrancando también todo el humano adherir de los recuerdos ayer embebidos de sagrado resquemor fundante

Embadurna y va haciendo una rasa de lo que no se quiere los jardines mil nueve noventa y tres o el pasto bajo la planta ósea el embate febril de la pelvis oscilante al pedir que excavadora ruidosa se retira sopapa ahuecando el insatisfecho ojal que escabechado queda rumiando: la lengua lava al lenguaje



hay carnada- repito

Enmarca como una pastina espesa mejor un pastel una cera un crayón derretido sobre el paisaje casi opalaciego la jadeante planicie torsionada hasta el escándalo un biombo a trasluz roto desarticulando algo un plato que crea la comida pegando porciones plisando el pliegue cubre recubre y se borra bordándose en reversa la plasticidad permite un repertorio de espinas pálidas pesadas con una gota plumosa aceitada en la cola y el perfume a verano en el pasto que se trama como broderi o tul a merced del viento hermético y violento del riachuelo



confusión y nubosidad el futuro esa lata


podría acaso hacer un señuelo mitad ave mitad pez para atraer sobre nosotras la presa para atraer sobre nosotras las moscas como una lluvia de vaivén la cristalada nevándonos sobre la quemadura sobre la cabeza tan descubierta pobrecita ay

podría yo con estas mis manos encallecidas encanecidas tirantes jirones ya de carne empolvar cernir un trabajo un gualicho ofrenda que ofreciese un sacrificio alzar al rimador supremo el que conjuga los bienes y males volver a dar la rima el sonido

debiese armar con estas extremas una arcilla un polvo calizo que construya algo que destruya la otrora para presentar una pulida superficie de muela de hueso aguzado que sirva para cortar para desgarrar las telas los elásticos los tejidos que sostienen tan mal la pertenencia a que

deberé yo ahondar aun mas en mi conciencia como en una tierra con las palas con las manos de piedra curtidas raspantes desgajar la integridad hasta extraer el jirón triunfante el retazo que me da voz que me dé la luz visión que me acoja no me abandone caída a un costado cáscara que ya

se desusa tanto cuando la exprimimos cuando nos cansamos de sobarla tanto hasta que perece en la sed

podría yo revertir reconvertir mi paso traspaso trans esa nimiedad que me augura la herencia de disloque y represión familiar esa coyuntura ese hueso que genera que deshereda y no admite y no aduce no absuelve los viejos gorgojos olvidados de la historia personal

que yo hube de conocer tanto el borde para poder fatigarme en las vueltas y yo la que anduve tan sin voz que no pude decir poder por siempre decir decir decir y en tanto callaré seguir diciéndome

que el yo que represento con erre más bofe mas fragmento me desdiga a la vez que me pronuncie y clavar una y otra vez la punta de la incertidumbre sobre el costillar de lo conseguido sobre la tela modal de la mirada del otro

si podré cortar el hilo el cordón que me ata a donde no sé no sabemos hasta donde atados de la cintura sin saberlo creyéndonos libertades y prebendas que no pueda yo peregrinar el camino de vuelta dándole razones a la caída para unificar así una idea una distancia un sistema de
repeticiones lógicas algo un estribillo

con que resortes estiraré el día con que nuevas peleas ensimismada para conformarme y núbil nuevamente nuevamente adverbial

a donde me dejaré rodar vencedora roca impune cuando defienda que tempestades voy a fabricar cuando recuente las horas de estos días que pasan hoy que amanecen sin continuo sin detención en ellos mas que blanda osamenta que se dirige incesante se dirige hacia que

donde beber sedientamente sediciosa tal vez engañando disimulando otra sed otra cara que me de un pasar de máscara que no sabré vestir que arrugaré despreocupada y ansiosa jadeante tal vez desoyendo tanto esas voces no debiera que me dicen no mirar hacia atrás no mirar adonde la
sal

de donde volviendo cuando me quiera acordar y me encuentre ya de paso cuando recuerde allá en ese tiempo que fui ésta que fui ésta y se me presente claro clarísimo lo que debería haber hecho hoy y no hice.





Diz
diz que vendrá el tiempo de los hombres sensibles
borlas que empapen nuestro corazón como una fruta
seca que se yergue nueva ante el calor del liquido
semántico de sol

diz que llegará un arrullo de hombres nuevos atravesando
la promiscua turba de clamidias y ciclámenes
partenaires nudosos del estertor ajeno.

diz que habitaremos en celdas sedosas
con calmado aroma de madreselvas
y movimientos leves de animales bebés

diz que seremos señoras de nuestra fauna
y amantes esposas de fabulosos glandes
que señalaran las trompetas del porvenir
en nuestra boca liberada.

diz que reduciremos la miel en la ollita para asar
las carnes doradas de nuestras mejores hijas.



diz que emprenderemos las flamantes cacerías
bien armadas de sentido para montar las bases
de una turgente nación unicornea.

diz que tocaran las puertas de la ciudad y llegaran
los viajeros que otrora hayan partido
hambrientos de pezones y pueriles zalemas.

diz que esperaremos en los albores
con flores de leche en los pelos y vestidas
de plumas de guacamayos para ser reverenciadas
como antiguas deidades parlantes.

diz que se acabara la patraña de la envidia entre los sexos
y las mutilaciones
y todo será procrear y reproducir enhebrar e hilar
narrar y cantar



Bio: Celeste Diéguez, Chascomús , reside actualmente en Buenos Aires, Argentina. Material editado: La enfermedad de las niñas,  Pajarosló Editora,  La Capital, Ediciones Vox. (2012) y Cartonerita Niña Bonita (España, 2012). Participó en las antologías Poesía Manuscrita 2 ,  Mangueras rojas y azules  , El ultimo día del verano, y  en Color Pastel. Para leer más: www.celestedieguez.blogspot.com

lunes, 18 de febrero de 2013

Luciano Lamberti



*

Cuando estoy en el monte, yo mismo soy el monte,


y cuando miro la piedra encendida en lo alto, yo mismo

soy la vergüenza. Su bronce, sin principio ni fin,

mi terror y su luz.

Lo único real en la tierra quemada.

Eso: y oraciones que suben como el humo.

Luz,



un nombre,

un nombre para poder usar.







*

Tenía el corazón abierto,

y en el corazón una piedra,

y adentro de la piedra, un grillo.

¿Y qué esperaba?

No sabía dónde habían ido mis padres.

Estaba en la tierra caliente, desmalezando.

Eligiendo los restos útiles para construir una máquina.

Traduciendo la palabra de la montaña que habla.








*

Abrí el corazón sangrante para que el rayo diera ahí.

Pero el rayo dio en los ojos. Desintegró mi, ya de por sí,

precaria persona. Quedé como un burro. Un burro

patas arriba en el río. Sin el beso del rayo.

Me planté verrugas en la cara y vi lo siguiente:

paralíticos soltar sus muletas,

los muertos volver,

los ciegos gatear hacia la hoguera central.

No dije nada y un grillo me enfermó.

No llovía.

La piedra radiante en la altura y mi vergüenza

de estar respirando.






*

En mis sueños traías fruta en las manos,

era el futuro. En mis sueños nos juntábamos a tu alrededor

comiendo al lado de animales desnudos,

una luz de piedra encendida

saliendo de tu corazón.

Vos venís, estás viniendo,

se oye bramar la tierra.







*

Sos la nube que tapaba el sol para hacernos dormir.

Sos el incendio. En mi sueño quemabas.

Una luz corriendo por el monte, los pumas y las liebres

corriendo detrás. Y la primera herida fresca

arde en tu presencia.

Todos enceguecidos cantando

a la piedra encendida

un himno dorado.






*

Estaba en la tierra caliente y levanté los ojos.

Le hablé a la piedra encendida por siempre en la altura.

Le pedí: la consumación de todo lo visible,

la combustión espontánea, el granito calcinado por su beso.

¿Para qué? Para que no quede más que el amor,

la tenue sombra de un corazón desangrado,

el canto del grillo.






*

Voy corriendo sin cabeza

como un gallo.

Tengo el corazón envuelto en fuego.

Choco dos cráneos para hacer una idea.

Se imprime una cicatriz en el cielo.

Y a la hora de dormir

el grillo que viene del río dice algo importante y desaparece.






*

Algunos viven en una nube. Yo vivo en una flor.

No hay nada afuera de la flor.

Si salgo afuera de la flor, la luz de la piedra encendida

me enceguece y mi corazón sangrante se calcina.

Entonces espero acá el arribo de lo que vendrá,

de lo que viene, de lo que está viniendo.

Yo lo ví: era el futuro. Luz que viene del futuro.

Tiempo flotando en el río.






*

Yo pensaba en los que están despiertos

mientras los otros duermen, en los vigilantes,

en los que sostienen al mundo cuando nadie

lo ve, y el mundo corre el riesgo de ¬esfumarse.

Ellos no duermen, tienen los ojos blancos y el corazón

sintonizado en el futuro. Yo duermo

en medio de la tierra seca,

esperando al rayo desde el estómago gris de la nube

sabiendo que hay alguien velando por mí.






*


Vos eras como el viento que atraviesa el monte.

Vos robaste la piedra encendida para que nadie

se perdiera en el monte.

Eras la montaña que brama, la montaña que canta.

Vos no dejabas a nadie sin su grillo. Nos llevabas a cuestas

hacia el rancho y la sombra.

Los últimos se quedaron balando y mirándose los pies.

Nos apagaste el corazón para dormir.




Bio:Luciano Lamberti es escritor. Nació en 1978, en San Francisco, Córdoba. Es licenciado en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó el libro de poemas San Francisco Córdoba (Funesiana, 2008) y los libros de relatos Sueños de siesta (La Creciente, 2006), El asesino de chanchos (Tamarisco, 2010) y El loro que podía adivinar el futuro (Nudista, 2012), así como la nouvelle Los campos magnéticos (Sofía Cartonera, 2012). Participó en varias antologías con cuentos, entre ellas Es lo que hay (Babel), 10 bajistas (Eduvim), Un grito de corazón (Mondadori), Autopista (Raíz de dos), Hablar de mí (Lengua de trapo) y Sobrenatural (Estuario). Escribe para distintos medios locales y nacionales. Dicta el taller de escritura creativa del hospital neurosiquiátrico provincial de Córdoba.

martes, 5 de febrero de 2013

Cali Duarte



todos los años


final de año
el mismo ritual
y alguna variación:

todo preparado
como en bandeja
ofrecido

mi pelo tirante
los zapatos lustrados
y el guardapolvo
blanco planchado

el fotógrafo llega

y en aquel recreo
corrimos al baño
querías mostrarme
tu marca
de hombre

mirada
vertical
y decías

mirá
mirá

yo veía
tu lengua
y tus labios
dulces
apetitosos




demasiada presencia
para confesiones

y me tomaste
las manos
juntas
huimos de las miradas

-como de niñas
esquivando los pozos
en el patio de la abuela-

me llevaste al cuarto
y tomando mi mano
la apoyaste
en tu vientre

-no la dulce y suave panza de ayer-

y dijiste
madre

sin darme cuenta
tendida en tu cama
irreconocible
me presentía
despedida






Voltaireanas

Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.
Voltaire



calor
sin luz
y el aire descompuesto
adentro
limpiando bien la cuchara
lustrosa y brillante
me decís
no damos más
y haciendo esto yo,
no da!!
la bandera del placar de
Josefina huele
a Trésor in Love
de Lancôme
y yo sentada
la mirada fija
más allá de la cornisa
el aroma me lleva a vos
lanzada a la postergación del viaje
me fijo en el mapa
y la concentración con una cruz
leo atenta y convencida
porque soy la vencida
actuemos contra el miedo
y batallantes
por primera vez
el afiche desvencijado
letras t-a-d
caídas
“sólo pido por la fragata”
escucho
y angustiada siento la despedida en el tiempo
suena la tele
y no da ganas bajar
siempre bajar y ya poco subir
pero allá estás vos
y sin verte

das vuelta
envuelta en celeste y blanco
y te reís sin ganas
haciéndote un rodete

la mirada baja te encuentra
hablando del aumento
no logro seguirte
salvo algunas
palabras que masticás últimamente con ganas
empleada
vagancia
facilismo
y para mí no es nada fácil
saber que allá estás
y yo esperando





Collage

hay magia en la calle
como una segunda naturaleza de las cosas y los objetos
una lata de coca y una hoja casi seca
en primavera
y también
el PO y Moyano






Allá lejos en el tiempo –de Delgada línea del tiempo-


allá
más lejos
Glidden, su esposa, las flores y los perros

Acá
los animales
tanta libertad y propiedad
yendo y viniendo

algo faltaba

separar, asegurar, proteger, demarcar
un viaje a Inglaterra
un nombre

Richard Newton

un museo
pampeano
en Chascomús
aún conserva
aquel alambre original

inglesitos
el hombre y su escena

la imagen punzante:
manada de ciervos
detenida y ordenada
por una extensión metálica

ese hilo ordena
a lo lejos

encarnamos el grito de Sarmiento:

cerquen, no sean bárbaros


Bio:Nací en Pringles un 10 de marzo para huir y siempre volver; claro, allá está mi vieja y su fragilidad, mi abuela y su memoria, mi amiga y su mundo. El cuarto propio está en Bahía aunque vivo en Neuquén. En Bahía la letra, en Bahía la lectura, en Bahía una deuda saldada con destinos desviados y torcidos: mi educación literaria, también la sentimental. Como un espejo de los desplazamientos y los abandonos territoriales sólo un poemario concluido, Delgada línea del tiempo; el resto son fintas, inicios, impulsos, alguna que otra confesión o escupida biografiadas.

lunes, 4 de febrero de 2013

Pablo Cruz Aguirre




El inventario real


Un nuevo inventario de los bienes del palacio es siempre algo complicado: casi todos los días, el rey compra una jauría de mandriles, estrangula a alguna de sus favoritas o destruye alguna silla con su voluminoso trasero. A menudo es obsequiado con cosas intangibles como "sombras de muchachas desnudas".

Le está vedado al contador emplear el ábaco: el rey se queja de que el rumor de las cuentas le quita el sueño y de que su caballo enano favorito murió en el mismo instante de ser sumado por el difunto contador X.

No le está permitido a un contador indagar acerca de cuáles son las cosas que el rey considera parte de su patrimonio. Tampoco puede registrar el inventario sobre ningún papel, puesto que el rey considera que la pérdida o destrucción de dicho papel podría perjudicar de algún modo la suerte de los bienes inventariados.

Es la madrugada del último día del año: el funcionario W, sentado ante la puerta de su casa de papel, cuenta en silencio y repite para sí los versos del inventario que ha de recitar ante el rey.






Jim Crow

Es tan lento que las hormigas se le trepan
Es tan dulce que se lo van comiendo vivo






Mi fortuna

Los etruscos leían el futuro
en las tripas de las aves

A veces
cuando termino de bañarme
pego un salto
un pequeño salto

Y mientras estoy en el aire
pienso
que así
limpio y desnudo y volando
no cargo con nada
de la tierra que acabo de abandonar

Pienso que soy entonces
si bien estoy algo crecido
igual al que nací

Pero luego
recuerdo mis dientes de porcelana
y el plomo en las muelas
recuerdo los puntos que no fui a sacarme
del pulgar izquierdo
recuerdo sobre todo la moneda de un peso
que me tragué hace poco
y que debe estar echando mudas suertes
a cada salto mío

    Bio: Me crié en Mar del Plata. Viví durante 20 años en Buenos Aires. Actualmente vivo en Capilla del Monte, Córdoba. Estoy casado, tengo dos hijos varones. En los 90's publiqué "Perro negro siempre malo" y "Currículum vitae", ambos en Ediciones del Diego. En 2010 Ediciones Chapita publicó "Catán", una traducción literal de algunos poemas del "Cathay" de Pound. En 2012 Vox publicó "Bracanalto", una selección de textos breves y fragmentos de diversos orígenes.

jueves, 31 de enero de 2013

Carolyn Riquelme





Andamiada IV



Las mujeres conversan después de los quehaceres

preparan mate y roban galletas reservadas a los niños

Se cuentan los nacimientos

las muertes

los enfermos

El inventario es preciso:
no desmerecen detalles ni lástimas por la pobre gente
por nosotras pobres
mirá lo que nos ha tocado



Recuentan las muertes con adjetivos preciosos





Andamiada V



Y así pasan los días

Escandalosas las mujeres
van gritando de una habitación a otra
mientras friegan

Nadie las escucha pero ellas
ponen las leyes en su reino

Dolores oscuros a veces las silencian
ellas cuidan los enfermos
limpian heridas
sacan la mugre

ellas crían los hijos que nadie quiere
los hacen crecer
les vigilan la fiebre y las palabras nuevas

ellas van a los entierros

apenas se enteran planchan el vestido de luto
matan algunas gallinas corren a la huerta
y preparan la comida para los dolientes

consuelan porque de eso saben





Andamiada VI



Las mujeres que viven de negro
a veces mueren

a sus entierros va todo el pueblo

las vecinas llevan flores cortadas de sus propios jardines
¿cuidarán sus flores para cuando mueren ellas?

Los hijos de crianza las llaman tías, mi tiíta dicen
como si dijeran amparo
comida caliente
vueltos de mercado para golosinas

y los enfermos se retuercen en sus catres
perturbados
¿quién velará por nosotros ahora?

Pero los hijos de sus vientres
siempre estamos lejos

las mujeres
nos mandaron a la ciudad

para que no seamos como ellas






El maldito olvidador II



Los símbolos escriben el miedo
pero no se agitan en la oscuridad
La mano que escribe no tiembla
El escribiente no palidece
Una criatura cruje de miedo y no escribe
El símbolo impreciso relata a la criatura tangible

Nadie se limpia la tinta bajo las uñas
Ni cierra el ojo ciego






El maldito olvidador IV



En los hedores de la memoria
ahí es
donde se cuece el símbolo

con el olfato vigilante
a la embarcación que trae y lleva el olor
del grito
de madres trizadas




Bio: nació en 1973, y reside en San Carlos de Bariloche, Río Negro. Es profesora de Matemáticas. Textos suyos fueron publicados en “Marcas en el Tránsito”, antología reunida por Graciela Cros (Ultimo Reino, 1995) y en “Desorbitados: poetas novísimos del Sur de la Argentina” compilación realizada por Cristian Aliaga (Fondo Nacional de las Artes, 2009). En 2001, la editorial Revuelto Magallanes publicó “Andreas y Jardines”

lunes, 14 de enero de 2013

Natalia Molina







Evita

nombre que designa
a todas las hijas que no nacieron
de una unión
asentada ante la ley
sea la religiosa o la jurídica

vos y yo nacimos así
hijas naturales
supimos de la mirada acusadora
ese estigma de ser
hijas del pecado

vos no tenías tiempo
por eso lo viviste de un tirón
chinita de piel blanca
ojos y pelo negro
que se fue de junín
con una valija de cartón
pajaritos en la cabeza

para ser inmortal
para llevarnos a la victoria
evita montonera
eva del pueblo

para ser actriz
estar en tapas de revistas
todavía no sabías que tu búsqueda
te iba a llevar al amor, a la política, a la poesía y a la historia

te escribo con tu foto cerca
gracias, compañera,
por hacerme descubrir que el pueblo siempre fue y será

hija natural, como yo
como si hubiera hijas artificiales en la tierra
nunca entendí esas dos palabras
la palabra y el silencio que nos declaró culpables
de haber nacido

eva pasión
un terremoto acortó el tiempo en que un corazón
se encuentra con su reflejo
juan domingo y maría eva para la revolución





Tierra colorada

Con mirada de niña recorro la tierra colorada. Un sapucay baila en mi sangre -la patria ancestral-.

Abuela María baila descalza un chamamé en algún rincón de Corrientes. La guaraní sonríe. Su pollera balancea sueños.

Mi madre nació en esta provincia, como mi abuela, mi bisabuela y mi tatarabuela.

Ahora nos emparejamos en edad y bailamos una ronda. El río Uruguay sabe de nosotras.

La tierra colorada nos vuelve a parir. La muerte no existe en este instante.

-Abrazame, abuela. Abrazanos a mami y a mí. Las tres descalzas en la tierra colorada somos invencibles. Nos limpiamos el abandono de las manos y las elevamos al sol.

Bailemos juntas, como si el tiempo fuera a nuestro favor.

Volvamos a tu rancho, abuela. Ese de abobe con tinglado de chapa en donde cocinabas locro, mientras nos hablabas del señor del sol. El tipo alto, desgarbado, con sombrero de ala ancha. Nos amenazabas con que nos iba a llevar si salíamos a la hora de la siesta a los naranjos.

Pero esta vez se va a hacer amigo, y va a recorrer los frutales con nosotras.

Hoy la vida es una fiesta. Nos volvemos a encontrar.

-Mami, no llores. Mirá cómo baila la abuela.

Celebremos.

Somos esta tierra brava, festiva y caliente





Bajo la parra

en el puerto de rosario
ella forraba volantes de camiones
y bailaba por las noches
en un cabaret
con el cuerpo pintado de dorado
y su largo pelo negro
suelto hasta la cintura
me lo contó
una noche en el patio de casa
bajo la parra
tomando champagne
sonaban en el grabador
unos valses de strauss
le brillaban los ojos al reírse
después me sacó a bailar
bajo las estrellas
mi mamá
tenía puesta una pollera blanca
hasta media pierna
y yo un vestido con flores chiquititas
la glorieta estaba llena de esas flores
que no me acuerdo el nombre y son
como campanas de color naranja
que les gustan a los colibríes
cuando se fue a dormir
quedaron copas
botellas vacías
algún plato de garrapiñada
sobre la mesa
se escuchaba ese rumor nocturno
de la sierra
algún auto que pasaba
grillos
ranas
perros ladrando
lechuzas chistando
en esa navidad de 1993





muchacha peronista

una tortuga le hace nock out a la palabra
súperman medita en un monasterio de kyoto
batman llora de tristeza
robin se fue a pinamar
la mujer maravilla frega que te refriega
y te recontra
multiplicidad de vidas
fumate un benson and hedges box
haciéndote la linda
ponete el corpiño push up
coloreá tu boca de rojo
escribite un poema mirándote las partes
cuidate querete ojito ojete
sos sola
a mucha honrael horno no está para bollos
que todos los pájaros salgan volando de tus manos
libres, como el sol cuando amanece ellos son libres
como vos
sacate el corpiño
incinéralo mientras subís al cerro
ilumínate en su fuego
hacete unos chori
cantá la marcha peronista
hacé algo por sacudir a la muerte
viví, viví, viví
subite a los tacos aguja charolados
y andá con glamour entre las piedras
y cuando pase el temblor
andá a hacer la plancha
nadá crowl
comprate una bolsa de boxeo
ponela en el bosque
y pegá, pegá, pegá
con estilo, pegá
hasta que los nudillos te digan basta
después, qué importa del después
sublimación permanente
un zorrino pasa por tus recuerdos
ricardo ricardo /ricardo rubén/vos sos una estufa/yo tu kerosén
te despellajaste
hasta cambiar la piel
has recorrido un largo camino, muchacha peronista
es hora de los brindis, la carcajada y el suspiro
ya es hora del alivio
las muchachas peronistas
todas unidas triunfaremos
y como siempre daremos
un grito de corazón!
Viva perón! Viva evita duarte!





1(*)

Abrir, cerrar, los ojos, la boca. La boca que da voz. Como el silencio. La impronta de la voz que calla. La impronta de la voz que dice. La boca del estómago arde. Sin artilugios. 12 mm de lluvia bendicen las hojas de achiras lustrosas. El cielo gris contrasta con el cerco de frutos rojos. Ramas y hojas bailan al son del viento. Un gato negro pasea por el patio. Los zorzales aprovechan la tierra mojada para comer lombrices.

Buscar sonoridad. Sin repetir y sin soplar. Reírse para no llorar de la pretensión. Leer diarios. Leer. Buscar lo que no se encuentra. Dejar de buscar. Suspenderse. Suspender el pensamiento. La fruición. Palabras que queman en la boca del estómago y enmudecen la garganta.

Buenas noches amarillas y fucsias contra la ventana. Achiras rojas con flores a destiempo.

En las flores no hay estupidez. Tampoco quieren describir su entorno. Las flores son los órganos sexuales de las plantas, escuché por ahí.

La cuestión previa: sería esa recurrente sensación del mal uso, quizá del desgaste, de las propias facultades; la necesidad de readquirir algunos hábitos y horarios; luego algunas percepciones; finalmente, la aptitud para expresarlas. Desde este ángulo, nuevamente en cero, como a los veinte, a los treinta años, cuando me asombraba la distancia entre lo que era capaz de percibir y lo que alcanzaba a decir. Por supuesto, no estoy en cero. He ganado muchas cosas, he perdido unas pocas. Miento. Obscenamente. Descaradamente. El adjetivo cuando no da vida, mata. Miento al enredarme en las palabras. Miento cuando me queman en las bocas, en el pecho y en la garganta. Ninguneada. La.

Entonces aparece, demanda, reclama, camina haciendo ruido. Me molesta su respiración y su mal gusto.

Lo que nos rodea lo percibimos como un amontonamiento genial de estupidez y codicia mezcladas. Deberíamos hacer un catálogo, con la tenacidad de Huxley, de Orwell. Las flores no hacen catálogo. En el lenguaje de las flores. Idealizamos.

Caterva de estupideces. Un amontonamiento en primera, segunda y tercera persona –después vendrán los otros tiempos verbales a amontonarse con sus sujetos-. A golpear el techo y las ventanas, para que el insomnio venga.

A los 20 años buscaba el amor de mi vida, a los 30, también. Casi a los 40 reconozco que el único amor de mi vida tengo que ser yo. Las semillas de achira están por explotar. Yo. Un yo-yo. Un efecto rebote que busca guarecerse en la tierra.

Hemos perdido y ganado, he perdido y he ganado. He lustrado al tiempo, lo he negado. He puesto el cuerpo hasta exponerlo, corroerlo, destrozarlo, he jugado sin trampas, me he olvidado el juego. Ha renacido el cuerpo. Escrito y en blanco –como si fuera posible hacer borrón y cuenta nueva- Como si fuera posible poder hacer a un lado todo eso que odiamos, y sacudirnos la impotencia que nos provoca ese odio. Es como si la insignificancia, la venalidad, la traición, la crueldad formaran una montaña tan impresionante que la sola idea de desgastarla, corroerla, minarla resultara ridícula.

¿Las flores se traicionan?. ¿Existe esa práctica en el lenguaje de las flores?. ¿Existe una praxis de la traición?.

Un hombre camina por la casa con pasos enojados. Interrumpe la respiración de la casa. La idea de corroer su enojo es totalmente ridícula. Qué se le pase solo, pienso. A la vez imagino una pira de diarios y papeles en una acción:

amontonemos todos los diarios, lo que dicen los diarios desde que una se levanta-la mentira irrisoria, la calumnia pagada, la estupidez elevada a virtud, el heroísmo o el sacrificio detractado, el cambio descripto como el demonio, la usurpación defendida, el crimen ocultado, la prepotencia pasada por alto. La palabra violada. Quediceloquedice y ademásmásyotracosa. Amontonemos esas letras y mejor las tiramos al fuego. Quememos las naves. Armemos otras. Pateemos los catálogos, los lugares comunes, los manuales hacia esa pira. No serás mi héroe del güisqui, seré mi heroína on the rocks, piromaníaca que siembra jardines.

-La escritura de la herida, no. Repito, luego de convertirme en silencio.

La escritura de las flores. Lo pendiente.



(*)Intertextos en cursiva de Rodolfo Walsh y Vicente Huidobro.


Bio: Natalia Molina nació en 1973 en Bahía Blanca. Vive en Sierra de la Ventana donde se crió. Publicó: Gastronomía amorosa (edición de autora, 2006), Muñeca brava (colectivo semilla, 2007), Menjunje (Hemisferio Derecho ediciones, 2007) y Quién serás (plaqueta, Acción Creativa en Suárez, 2011).